Miras al oscuro del color,
eso es lo que más recuerdo.
Tu perro color a rocío, como en el viento,
en tu regazo y en tu andar.
Famosa de los oídos de las neuronas
eras la mejor de todas mis neuronas.
Y pasó mucho, ¿no?
Y vinieron los perros de las puertas de lo oscuro
se ajustaron esas orejas a giro de basura y de bisagra
y remaron los aullidos y hasta al amor puro.

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