viernes, 24 de agosto de 2018

Nueva Tierra

a una única Uva


Estoy cansado de los ojos ardidos, de las pupilas forzadas,
la vista negri-alizarín en dolo con luces falsas en medio;
harto de razón incompleta, risas afanadas y palabras en boca ajena;
harto de males, pues malezas tragan al nervio lo que al nervio, en cambio, /vuela.

Por lo que no obedezco a movimientos en fiera, ni en flecha,
porque todo eso está viejo, senil y desgastado por experiencia.
Seguro y que me convertiré en su igual, fiera y flecha, y vendrá joven nuevo,
vendrá muchacho deshecho, en capacidad de cambiarme piedras, por cascos /de naves.

Y estaré, aun senil, seguro de él, y lo sabré en mi cansancio del silencio
pues estaré tan seguro del viejo cansancio, que por el silencio y seré él,
y reconoceré cuan harto persisto por él, del silencio, del cansancio, del ave,
del nervio, del ojo, de las pupilas, de las naves, por el ser viejo y, /más de la bestia.

Sabré, que de las luces de las que me hartaba tiempo atrás eran fuertes,
duras como lo supe al reconocerlas de entonces, a mantenerlas firmes.
Y que el cansancio en mi ojo ya se ha cerrado como del Sol Nocturno,
La Tierra Ígnea, y que nunca, ni con nadie, si no es 'quien sabe' quién me fue /Verde.

Así que, sí, estoy sin razón completa, ¡peor! Del dolo ardido, sin Sistema,
cuando durmió Neptuno, Urano se atenuó, sin mucho más, quebrado,
en giro vertical y frío, porque, conocerán al Cinturón, que deshuella orbitales;
y, sin Mercurio, sin Júpiter ni Saturno, apenas y le entrego suertes a esta Nueva Tierra

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